Meditación de las Cinco Nubes

 En Ejercicios

Es una meditación taoísta para armonizar y ajustar la energía interna. Se trata de visualizar el color correspondiente de cada órgano. Tiene  grandes efectos benéficos, también, sobre las emociones.

Preparación

Acomódate en tu postura favorita para meditar. Lo importante es que el tronco esté erguido y alineado. Firme y estable, en su justa tensión.
Haz tres respiraciones lentas y profundas y deja partir con la espiración las tensiones y todo lo que no pertenezca al momento presente, al aquí y ahora.
Observa tu centro respiratorio, el espacio donde surge de forma natural el impulso para inspirar y espirar. No influyas en el proceso, deja que surja de forma espontánea.

Método

Dedica varios minutos a cada órgano. La duración mínima será de  unos treinta minutos.

Primera fase

– Empieza llevando la atención a tu corazón. Visualiza una nube roja (energía, qi) que surge del corazón. Observa cómo esa nube roja envuelve al corazón. Permanece el tiempo que te apetezca observando esa imagen con tu percepción interior.
– Observa cómo la nube roja empieza a descender hacia el estómago y el bazo y al llegar, gradualmente, se transforma en una nube amarilla tierra que lo envuelve.
– Luego, la nube amarilla se mueve hacia arriba, llega a los pulmones, se expande cubriéndolos y se transforma en una nube blanca perla.
– Después, la nube blanca desciende hacia los riñones, los envuelve transformándose en una nube color berenjena.
– A continuación, la nube asciende hasta el hígado donde se transforma en una nube verde que lo envuelve.
Una vez que le hayas dedicado a cada órgano el tiempo que te haya apetecido, puedes volver a empezar de nuevo el ciclo respetando el orden: corazón, bazo, pulmones, riñones e hígado.

Segunda fase

Lleva la atención al dantian medio (centro del pecho), si eres mujer, y permanece unos minutos respirando tranquilamente. Si eres hombre, lleva la atención al dantian inferior (a la altura del ombligo).

Final

Toma consciencia de tu cuerpo, de la postura; sé consciente del espacio que ocupa. Percibe el entorno, lo que te llegue a través de tus sentidos. Siente el contacto del aire en tus fosas nasales: el suave frescor al entrar, el suave calorcito al salir.
Empieza a ampliar la respiración, luego haz tres grandes respiraciones.
Sin prisas, haz movimientos y gestos suaves para estimularte y así terminar la práctica.

El grupo de meditación que hemos creado no se limita solo a las clases de los viernes. Propongo actividades para ir creando momentos de consciencia en nuestra vida diaria y un método de  meditación para practicar todas durante la semana. También, por propuesta de una alumna, quedamos varias veces durante la semana para meditar al mismo tiempo, las que podamos, desde casa y luego comentar por el grupo de WhatsApp cómo nos ha ido: «Respecto a la valoración que nos pediste, Ana, lo que tengo que decir es totalmente positivo. Me costó introducir la rutina de la meditación en mi vida diaria, aunque todos los viernes salía encantada de la clase y con el propósito de hacerlo. Poco a poco lo he hecho y la meditación se ha convertido en una necesidad y en un instrumento para alcanzar la paz y la plenitud. Aunque muchas veces no salga como yo deseo. El grupito de meditadoras ha contribuido mucho a la meditación diaria». Esta es la valoración de la alumna que propuso meditar al margen de las clases de los viernes.

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